Anders Behring Breivik: "El Asesino de Utøya"



"Una vez que decides atacar, es mejor matar a muchos que a pocos, o te arriesgas a reducir el impacto ideológico deseado con el ataque".
Anders Behring Breivik en su manifiesto


Anders Behring Breivik nació el 13 de febrero de 1979 en Oslo (Noruega). Su padre era un economista que trabajó como diplomático de la Embajada Real de Noruega en Londres y más tarde en París. Su madre era una enfermera.



Anders Behring cuando era niño





Tuvo dos medios hermanos y dos medias hermanas, de los matrimonios anteriores de sus padres. Sus padres se divorciaron cuando él tenía un año de edad, y su madre, él y su media hermana dejaron Londres y regresaron a Oslo.



Anders Behring durante su adolescencia




Behring creció en el afluente del extremo oeste de Oslo. Asistió a la escuela secundaria de Smestad; a la Ris Junior High; a la Hartvig Nissen High School y la Escuela de Comercio de Oslo. Tomó cursos en línea de Administración de Pequeñas Empresas en la American Intercontinental University.




Un antiguo compañero de clase declararía que Behring era un estudiante inteligente, que a menudo se hizo cargo de los compañeros que sufrían maltrato escolar. Otro ex compañero de trabajo lo describiría como un "amigo excepcional", sin tendencias racistas.



Anders Behring


Behring terminó su servicio en el ejército noruego y estudió en la Escuela Noruega de Administración BI. Por esos tiempos, Behring se convirtió en masón, siendo miembro de la Logia de San Juan en Oslo.



Behring con sus atuendos masónicos


Su padre se jubiló del servicio diplomático y se mudó a Francia. A raíz de un distanciamiento familiar, dejó de tener contacto con Anders en 1995. Para entonces, Behring se había transformado en un fundamentalista. Era un cristiano radical que no tenía antecedentes penales; sus encuentros con la ley se habían debido a un par de multas de tráfico. De manera legal, había adquirido una pistola Glock, un rifle y una escopeta, todas registradas a su nombre. A principios de 2000, Behring se hizo miembro del Partido del Progreso, de tendencias conservadoras; pero dejó el partido en 2007, cuando sus puntos de vista se hicieron más extremistas.



Behring escribió muchos mensajes en la página web document.no. También asistió a las reuniones de "Documentos venner" (“Amigos de Documento”), afiliado a la página web. Entre septiembre de 2009 y junio de 2010 posteó varias cosas en ese sitio. Allí aseguró que la política actual no consiste en una pugna entre socialismo y capitalismo, sino entre nacionalismo e internacionalismo. Es ahí donde se declara nacionalista. En otros comentarios ataca a los medios por no ser suficientemente críticos con el Islam. Behring buscaba crear una versión noruega del movimiento Tea Party, en colaboración con los propietarios de document.no pero, tras expresar su interés inicial, rechazó su propuesta porque no tenían los contactos que habían prometido.



Texto de Behring en document.no


En 2002, comenzó a planear una serie de ataques para pasar a la acción violenta. Experimentó con bombas de fabricación casera, y evitó a su familia y amigos, para que no sospecharan. Behring era un ferviente admirador de Winston Churchill, Max Manus y del político holandés Geert Wilders, líder del "partido único y verdadero para los conservadores", según afirmaría. Escribió entonces un manifiesto de 1,516 páginas, titulado 2083 - Una Declaración Europea de la Independencia, bajo el pseudónimo de "Andrew Berwick", donde se describe a sí mismo como un liberal económico, revolucionario pero conservador. También narra sus experiencias y discute sus puntos de vista políticos. En él, critica fuertemente a varios intelectuales, entre ellos Georg Lukacs, Antonio Gramsci, Wilhelm Reich, Erich Fromm, Herbert Marcuse y Theodor Adorno.



La portada del Manifiesto


En el prefacio afirma que dedicó nueve años de su vida a escribir el libro, trabajando a tiempo completo durante tres años. El manifiesto plagia partes sustanciales del elaborado por el terrorista estadounidense Theodore Kaczynski “Unabomber”, cambiando un poco algunos pasajes. Las alteraciones consisten principalmente en el intercambio de las palabras "izquierda" por "marxistas culturales", y "pueblo negro" por "los musulmanes". Behring anhelaba que Europa fuera más similar a naciones como Japón y Corea del Sur, que "no están muy lejos de conservadurismo cultural y el nacionalismo en su mejor momento". Disertaba en torno a la "guerra de razas" y en cómo podía Europa liberarse de los inmigrantes. También se identificaba a sí mismo con los Caballeros Templarios.



En su manifiesto, Behring acusaba al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, de rendirse ante los musulmanes y de haber llegado al poder gracias a Al-Qaeda. Lo llamaba "comadreja apaciguada" y arremetía contra alguna de sus políticas en las últimas dos legislaturas. Aseguraba que España "había olvidado su pasado" de reconquista y que Zapatero "rindió el país a los musulmanes y a la inmigración masiva" desde que accedió a la Moncloa, provocando un "efecto llamada" conocido en toda África y parte de Asia. Además, apuntaba que al nombrar Ministra de Defensa "a una mujer embarazada", en referencia a Carmén Chacón, el presidente español se burló de sus fuerzas armadas dando a entender "que no tenía intención de defenderse" frente a los musulmanes. Behring escribió también que los socialistas españoles tenían la "fantasiosa visión" de "convertir Europa en una utopía de multiculturalismo posmoderno".



Además de a Zapatero, nombraba al socialista Juan Fernando López Aguilar por unos comentarios sobre la Constitución Europea; al popular Gustavo de Arístegui, del que dijo que "es demasiado flojo", y a María Teresa Fernández de la Vega, a la que definió como “maestra de la corrección política”. Sobre el grupo terrorista ETA, Behring aseguró que era una "entidad hostil por defecto" para sus planes de conquistar Europa, pero dijo que "no se tomarán medidas" contra ella hasta que su hipotético grupo de seguidores, a los que denomina "Caballeros Justicieros Nacionalistas", hayan tomado el control "político y militar" de España. Además, hacía un repaso de la escena política española de ultraderecha, a la que calificaba de "muy fragmentada e inestable", y citaba a Falange Española, España 2000, Alianza Nacional, Democracia Nacional, Fuerza Nueva, Plataforma per Catalunya y al Partido de Acción Demócrata Española. Abordaba otros asuntos españoles totalmente dispares, como el desastre del "Prestige", el número de centrales energéticas y refinerías, las distintas tradiciones de fabricación artesanal de armas blancas en la península y el número de afectados en España por enfermedades de transmisión sexual.



Behring usaba este manifiesto también como un diario y además utilizaba Internet de forma habitual: en su perfil de Facebook aseguraba ser director de su propia empresa, dedicada al cultivo de vegetales y tubérculos. Afirmaba tener estudios de religión y economía, aunque no mencionaba en qué universidad. Se declaraba amante de la música clásica y de los libros Crítica de la razón pura de Immanuel Kant y La riqueza de las naciones de Adam Smith. Entre sus actividades preferidas figuraban los videojuegos World of Warcraft y Modern Warfare. Posteaba links a videos de Audrey Gallagher. Poseía además una cuenta en Twitter y colaboraba en diferentes páginas web.



Perfil de Behring en Facebook (click sobre la imagen para ampliar)


En su manifiesto, varios pasajes muestran rasgos paranoides y maneja una teoría de la conspiración en lo que respecta a las autoridades noruegas. En un párrafo, asegura que un día se quedó en su automóvil afuera de su granja durante varias horas, debido a que la puerta del granero estaba abierta a causa del viento. Supuso que los equipos SWAT estarían adentro, esperándolo para una emboscada. En ese momento escribió: "¿Qué debo hacer, si estoy a punto de ser violentado por un equipo SWAT de seis o doce hombres? Aunque tal vez ellos no están aquí, tal vez acaban de instalar equipos de vigilancia, como a menudo lo hacen”.



Behring mencionaba el "uso del terrorismo como un medio para despertar a las masas" y escribió que esperaba ser recordado "como el monstruo más grande desde la Segunda Guerra Mundial. Hay situaciones en las que el uso de la crueldad es necesaria y rehusarse a aplicarla es una traición a la gente que se desea proteger (…) Un blanco prioritario es la reunión anual del Partido Socialista / Socialdemócrata (…) Una vez que decides atacar, es mejor matar a muchos que a pocos, o te arriesgas a reducir el impacto ideológico deseado con el ataque”. Su extraño diario registró su paso por veinticuatro países, entre ellos España, Inglaterra, Holanda, Francia, Alemania, Austria y México.



Behring en Internet


Utilizó su empresa para obtener legalmente seis toneladas de fertilizantes y otros productos químicos, todos susceptibles de ser utilizados para la fabricación de explosivos, sin levantar sospechas. Pese a ello, los servicios secretos noruegos, el PST, lo vigilaban desde marzo por la compra de ciertos productos químicos. Tras pagar $120.00 coronas (alrededor de $15.00 euros) a una empresa polaca, ingresó en la lista de sospechosos. La cantidad, sin embargo, no era suficiente como para ameritar una vigilancia activa.






El significado de los uniformes de Behring (click en la imagen para ampliar)


El 4 de mayo recibió el cargamento de fertilizantes en su granja. A principios de julio de 2011, Behring se trasladó a la pequeña localidad rural de Rena en Åmot, condado de Hedmark, a 140 kilómetros al noreste de Oslo, donde operaba su empresa agrícola bajo el nombre de "Behring Geofarm". La casa presentaba un aspecto idílico, situada en medio de un bosque de pinos y a las orillas del río Glomma. Allí puso en marcha el violento plan que cambiaría la historia de Noruega.



Datos en Internet de la empresa de Behring


El 18 de julio de 2011, parafraseó en Twitter al filósofo John Stuart Mill, escribiendo: "Una persona con una creencia equivale a la fuerza de 100.000 que sólo tienen intereses". Fue la única vez que ocupó su cuenta de Twitter.



El único twiteo de Behring


Behring residía en un tranquilo barrio de clase media en el centro de Oslo, cuyos vecinos siempre lo tuvieron por un joven correcto y amable. Arild Tangen, un taxista que el jueves 21 de julio trasladó a Behring desde la estación de tren de Rena hasta la granja, declaró que parecía "un hombre de negocios que venía de hacer su trabajo".



La casa de Behring en Oslo


El viernes 22 de julio a las 10:00 horas, Behring publicó en YouTube un video instando a los conservadores a "abrazar el martirio", declarar la guerra contra el marxismo y combatir al Islam. Se mostraba a sí mismo vestido con un traje de neopreno y apuntando con un Mini Ruger 14, con un parche en el brazo con la leyenda: "Cazador de Marxistas".



Más tarde, en la última anotación de su diario menciona: "Este es el gran día que ha estado esperando durante tanto tiempo. Incontables horas e incluso años de preparación ha recompensado esta oportunidad (…) Creo que es la última entrada que escribo. Es viernes 22 de julio, 12:51".



Una imagen del video colgado por Behring


A las 14:00 horas, llegó a Oslo en un automóvil negro cargado de explosivos. Se dirigió al centro de la ciudad, a la zona donde se encontraban varios edificios del gobierno.



Diagramas del atentado en Oslo (click en las imágenes para ampliar)



El terror se desató a las 15:26 horas, cuando una gran explosión en el distrito gubernamental de Oslo estremeció a la tranquila sociedad noruega.



El coche bomba



Había estallado el coche bomba, dañando varios edificios y desencadenando la tragedia. La bomba destrozó las oficinas del Primer Ministro noruego, Jens Stoltenberg, y dañó la estructura de varios edificios gubernamentales. Stoltenberg no sufrió daños debido a que no se encontraba en el lugar.



El atentado en Oslo





Las calles quedaron cubiertas de escombros y vidrios provenientes de ventanas destrozadas por la explosión, además de humo emanando de algunos edificios y polvo flotando en el ambiente.







Muchas personas quedaron atrapadas en los edificios. Los gritos llenaban el aire y varios cadáveres quedaron tendidos en la calle. La gente corría en todas direcciones.







La detonación afectó dos plantas de la principal construcción gubernamental, varias del Ministerio de Petróleo y de Asuntos de Energía, y el edificio del periódico Verdens Gang (VG), el mayor diario sensacionalista de Noruega.







En ese ataque murieron ocho personas. Pero ningún miembro del gobierno fue herido por la detonación. A las pocas horas, un portavoz de las fuerzas de seguridad reconoció que aún había cadáveres sin recuperar en los edificios del Gobierno.







El barrio fue acordonado y los perros adiestrados peinaban la zona en busca de otros posibles artefactos, mientras los bomberos luchaban contra las llamas en medio de un paisaje desolador.





Algunos hablaban por sus celulares para tratar de comunicarse con sus seres queridos, mientras otros tomaban fotografías de lo ocurrido o intentaban socorrer a los heridos. Nadie acertaba a determinar qué había ocurrido exactamente, sobre todo en un país donde el terrorismo nunca se había hecho presente.



Los heridos en Oslo






El grupo yihadista Ansar Al Jihad Al Alami emitió al poco tiempo un comunicado, en el que reivindicaba el ataque ocurrido en Oslo y aseguraba que era una respuesta a la publicación de caricaturas donde los medios se burlaban del Islam.







El burdo intento de apropiarse de la responsabilidad del ataque duró sólo un rato, pues los eventos aún no habían terminado de desarrollarse. La jornada sangrienta de Behring todavía no concluía.



Los muertos en Oslo






Mientras la explosión destruía el centro de Oslo, a veinte kilómetros de distancia, en la isla de Utøya, se celebraba un campamento con jóvenes adolescentes simpatizantes del Partido Laborista. Estaba lloviendo. Hacía allá se trasladó Behring en una camioneta plateada, tras haberse disfrazado con un uniforme de policía. La noticia del atentado en Oslo circulaba ya y se dio la voz de alerta en el campamento; se les dijo a los jóvenes que pronto llegarían agentes policíacos para resguardar el lugar.



La isla de Utøya



El Primer Ministro noruego, Jens Stoltenberg, tenía planeado acudir más tarde a la isla. Pero el atentado en Oslo retrasó su arribo. Cuando Anders Behring llegó, el vigilante Simon Brænden Mortensen vio que llevaba una pistola y un rifle; pero Behring iba uniformado y se identificó como policía, así que el paso le fue franqueado. Johannes Dalen Giske estaba trabajando en el ferri Thorbjorn cuando un tipo alto y corpulento, con uniforme de policía y que llevaba una bolsa, le pidió que lo llevara a la isla. Giske lo dejó pasar tras pedirle permiso al capitán. Se trasladó a la isla en un bote que le prestaron los mismos organizadores.



Los jóvenes reunidos antes del ataque


Álvaro de Cózar y Juan Gómez harían una excelente crónica para el periódico El País sobre el ataque. Stine Renate Haheim, miembro del Parlamento noruego, que se encontraba en la isla, contaría lo sucedido: “Los jóvenes empezaron a reunirse en pequeños grupos para hablar del atentado en Oslo, cuando escucharon a alguien que decía que venía la policía, por lo que pensaron que ellos estarían protegidos”. Esto hizo que las víctimas no huyeran del agresor.



El ataque


Desembarcó en la isla a las 16:07 horas. Anders Behring se acercó entonces a la reunión del campamento juvenil del Partido Laborista, haciéndose pasar por oficial de policía. Behring congregó a la gente en Utøya diciendo que les iba a explicar lo que recién había ocurrido en Oslo. Cuando los jóvenes se acercaron, confiados, al supuesto policía, éste comenzó a dispararles. Primero abrió fuego sobre Monica Bosei, de 45 años, llamada "La Madre de Utøya" porque ella era quien organizaba los campamentos durante los últimos diez años. También mató a Trond Berntsen, de 51 años, un policía fuera de servicio y hermanastro de la princesa noruega Mette-Marit. “Los mataré a todos”, repetía. Behring llevaba balas expansivas, de tipo dum dum. Cada disparo destrozaba a la gente. Tras cobrar las primeras víctimas, emprendió el camino hacia la casa principal del complejo. Nueve jóvenes que escucharon los disparos se refugiaron en el barco de Giske. Sin entender muy bien la situación, este decidió regresar con esos nueve pasajeros. Entre ellos se salvó Eskil Pedersen, presidente del Partido Laborista Noruego.



Behring disparando sobre la gente


En su camino hacia el centro de la isla, Behring disparaba a discreción. Abatió a Ingvild Leren Stensrud, una chica de 16 años que sobrevivió a los tres impactos ocultándose a rastras entre los cadáveres. Al alcanzar la cafetería de la Isla, donde los jóvenes aún ignoraban lo que está pasando, Behring los llamó a gritos: "Acérquense, tengo información importante sobre el atentado en Oslo". Mató, uno detrás de otro, a los que se pusieron en primera fila. Los demás huyeron despavoridos. En la cafetería se hallaba Alí Esbati, economista de 34 años invitado a Utøya para impartir un seminario. Esbati no le dio importancia a los primeros ruidos y gritos. Pero la expresión desencajada de los jóvenes que se refugiaron en la sala lo llevó a tirarse al suelo con los demás. "¡Todos fuera de aquí!", les gritaban algunos muchachos a través de las ventanas. Esbati sale por una de ellas y evitó así el embudo que se estaba formando en la puerta trasera. A la izquierda estaba el bosque. Decidió esconderse allí. Adrian Pracon, un superviviente, daría su propia versión: “Al hombre armado se le veía muy seguro, tranquilo y bajo control. Parecía que sabía lo que estaba haciendo. Nos dijo a gritos que todos moriríamos. Todos empezamos a correr hacia el agua, la gente ya se había desvestido y empezaba a nadar. En un momento el atacante me miró a mí, pero no disparó. La gente caía muerta delante de mí. Vi al hombre armado. Dos personas trataron de hablarle y dos segundos después estaban muertas. Llevaba un uniforme negro con bordes rojos. Parecía nazi, con uniforme de policía.



"Yo creía que no me daba tiempo suficiente para sacarme la ropa, así que empecé a nadar en la lluvia, con la ropa y mis botas grandes". Pracon había pensado en un primer momento escapar a nado, pero tuvo que volver a mitad de camino, ya que sus ropas mojadas lo estaban hundiendo hasta el fondo del agua. Apenas volvió a la orilla se encontró con Behring, quien le gritaba "¡Es tu turno de morir!" Fue entonces cuando recibió el disparo. Pero Behring no le remató, como había hecho con otras víctimas. "Le dije: '¡Por favor, no dispare!' No sé si me perdonó la vida porque le supliqué o porque estaba buscando grupos de personas en lugar de individuos", declararía el joven.






Los muertos en Utøya


Behring continuó su recorrido tranquilamente, armado con el fusil automático que había sacado de su bolsa. Cuando algún herido daba señales de vida, lo remataba con su pistola Glock. Julie Bremnes, que ya había hablado con su madre por teléfono, le envió un mensaje de texto a las 17:42 horas: "Mamá, dile a la policía que se den prisa, la gente está muriendo aquí". Marianne Bremnes, cuya vivienda estaba cerca del Círculo Polar Ártico, le respondió enseguida: "Lo estoy intentando, Julie, la policía está en camino. ¿Te atreves a llamarme?" "No. Dile a la policía que hay un loco dando vueltas y disparándole a la gente. Que se den prisa". Un niño de once años se enfrentó cara a cara contra Behring; el asesino terminó perdonándole la vida. El chico no pudo hacer nada por salvar la vida de su padre, muerto a tiros. Pracon atestiguaría: "El niño se me acercó y me dijo que su padre había muerto. Entonces el tirador siguió avanzando. Fue algo terrible de escuchar. La atmósfera era tan caótica que el niño simplemente siguió adelante. El niño se rescató él solo". Herido y fingiéndose muerto, Pracon escuchó cómo el niño hablaba con Behring, quien mientras conversaba seguía disparando contra otros jóvenes que se habían lanzado al agua para escapar de la matanza. El niño le instó a que dejara de abrir fuego: "Ya has disparado bastante. Mataste a mi padre. Soy demasiado joven para morir. Déjanos en paz", le dijo. Behring no dijo nada; se dio la vuelta y se marchó.



"Los disparos empezaron otra vez y la gente se me caía encima, sobre las piernas, y caía al agua, ahí es cuando la gente moría. Yo me tenía que proteger detrás de ellos, rezando para que no me viera. En medio del tiroteo otra bala me alcanzó la espalda. Después estaba más cerca, podía sentirle la respiración, podía sentir sus botas. Lo peor no era el dolor físico, sino pensar en cuantos amigos estaban muertos". Los muchachos que se ocultaban en el bosque orientaban su huida según la dirección de donde les llegaba el sonido de los disparos. Kristoffer Niborg, de 24 años, corrió con un grupo de amigos por los bosques de Utøya. Sabían que Behring les pisaba los talones. Decidieron abandonar la protección de los árboles para buscar la salvación tirándose al agua muy cerca de la zona nudista. El agua estaba fría. La ropa empapada tiraba de ellos hacia el fondo y su esfuerzo no les bastó para alejarse lo suficiente. Behring se paró en la orilla y utilizó el rifle una y otra vez. Christopher logró escapar, pero varios de sus amigos murieron cerca de él. Edvard Fornes, de 16 años, también se encontraba en la costa. Escondido entre la vegetación, vio cómo Behring descubrió a un grupo de compañeros ocultos en una zanja. Los chicos suplicaron piedad. Behring abrió fuego y los mató "como a perros", según dijo Fornes. Luego se dirigió a otros jóvenes que escapaban: "Vengan a jugar conmigo", les dijo. Fornes se tiró al lago y empieza a nadar. Cuando se giró, vio cómo Behring le apuntaba con su rifle y se sumergió para bucear. El agua estaba a dos grados. El muchacho escapó ileso.



A las 17:27 horas, la policía del distrito de Buskerud recibió la primera denuncia sobre un tiroteo en la isla de Utøya. Para las 17:38, la policía local pidió refuerzos a la central en Oslo. Mientras tanto, Behring había desatado una auténtica cacería. Dio varias vueltas por diversas partes de la isla, hallando a más y más personas escondidas. A todas les disparaba con frialdad y buena puntería.



A las 17:52, llegó al fiordo de Tyri una patrulla, solicitando apenas un bote especial para trasladarse a la isla, distante menos de un kilómetro. La policía no tenía helicópteros, así que tuvieron que esperar a que el bote llegase. Las personas que se salvaron de los primeros disparos se escondieron entre los árboles y las rocas, pero Behring dedicó una hora y media completa a dispararles. “Los disparos empezaron otra vez, con la gente cayendo en el agua. Ahí es cuando la gente moría”, narró el superviviente Pracon.



Varios nadadores intentaron salvar la distancia que separaba la isla de la costa, aproximadamente un kilómetro. La mayoría tuvieron que volver, ya que el agua estaba helada y la ropa y calzado les dificultaba nadar. Otros intentaron esconderse entre los arbusto o incluso subir a los árboles. Muchos sobrevivieron fingiéndose muertos y escondiéndose debajo de otros cadáveres.



Para las 18:09 horas, llegó al fiordo la Unidad Antiterrorista Delta de Oslo. También llegó al fin un helicóptero, que sobrevoló el área y tomó fotografías de Behring matando a las personas en la orilla. Durante noventa minutos, Behring recorrió la isla libremente, hasta que llegaron las auténticas fuerzas policiales a la isla, tanto en helicóptero como en lancha.



La policía llega a la isla


Los miembros desembarcaron en la isla junto con policías locales a las 18:25. El lugar estaba sembrado de cadáveres: algunos flotaban en las aguas, otros saturaban la orilla de la isla. Se escuchaban gritos y disparos aislados.



Un par de supervivientes que se encontraban escondidos, vieron llegar las lanchas repletas de policías. No sabían si se trataba de más asesinos y prefirieron esperar un rato, antes de salir a pedir ayuda.



A las 18:27, Anders Behring Breivik se entregó sin presentar resistencia. Lanzó su arma a quince metros de distancia y fue inmediatamente esposado. No le interesaba enfrentar a la policía. Había matado a sesenta y ocho personas en la isla, y herido a más de cien. El número de víctimas en los dos ataques alcanzó la cifra de setenta y seis personas, aunque primero se manejaron noventa y tres muertos.



Los supervivientes



Los rescatistas lograron sacar del agua a algunos sobrevivientes de la masacre, que decidieron huir del agresor a nado. “Aún seguimos buscando gente, todavía hay personas desaparecidas”, declararía horas después el portavoz de la Cruz Roja.



Los heridos en Utøya




Behring declaró a la policía que pretendía "golpear a la sociedad, sus fundamentos y la forma en que está gobernada". Mencionó que su arresto constituía el "paso a la fase de propaganda" de sus ideas. Durante el interrogatorio policial, Behring aseguró que había actuado solo.





Su abogado, Geir Lippestad, declaró a los medios: "Ha dicho que él creyó que sus acciones eran atroces pero que en su cabeza resultaban necesarias. Comprende la seriedad del asunto, la increíble amplitud de heridos y muertos. Su reacción fue asumir que era cruel ejecutar esos asesinatos, pero en su opinión esto era necesario. Ha admitido su responsabilidad en los ataques, no niega nada de lo que hizo y está dispuesto a colaborar con la investigación, aportar evidencias, así como revelar el móvil que le llevó a perpetrar la masacre. Probablemente todo esto fue planificado durante un periodo largo (…) Odia todas las ideas occidentales y los valores de democracia (...) Espera que esto sea el principio de una guerra que dure sesenta años (...) Se ve a sí mismo como un guerrero. Él empieza esta guerra y de alguna forma se enorgullece de esto. Cree que ahora será visto como un demonio pero que la gente se lo agradecerá en sesenta años". Lippestad, conocido por haber defendido a famosos neonazis, explicó que su cliente declaró durante varias horas ante la policía.



Mapa de los ataques (click en la imagen para ampliar)


El gobierno declaró una jornada de luto el 23 de julio. El Primer Ministro Stoltenberg, y el rey Harald V de Noruega calificaron de “tragedia nacional” la doble matanza. Stoltenberg se reunió con sobrevivientes del ataque en la isla. Pero afuera del hotel donde ocurrió el encuentro, la policía detuvo a un hombre que llevaba un cuchillo, bajo el argumento de que “no se sentía seguro”.



El Primer Ministro tras los ataques



El 24 de julio, cientos de personas acudieron a una misa en la Catedral Luterana de Oslo, en memoria de las víctimas del doble atentado. Stoltenberg encabezó el servicio religioso, al que también asistieron los reyes Harald V de Noruega y su esposa, la reina Sonia, así como miembros del gobierno, sobrevivientes y familiares de las víctimas.



La zona de los ataques en Oslo, acordonada




Miles de personas rodearon la catedral, en medio de un silencio absoluto, entre las que se entremezclaban turistas y curiosos con semblante de dolor. Antes de entrar a la catedral, Stoltenberg se inclinó ante los numerosos ramos de flores depositados junto a la Iglesia, un modesto edificio en piedras del centro de Oslo.



Conferencia de prensa de la policía



Tras reiterar que era “el peor golpe desde la Segunda Guerra Mundial”, el jefe del gobierno dijo a los dolientes que habían sido horas, días y noches llenas de conmoción, angustia y llanto.



Algunas de las víctimas (click sobre la imagen para ampliar)


“Hoy lloramos nuestra pérdida, hoy queremos pararnos y recordar a los muertos, compartir nuestro dolor entre nosotros. Noventa y tres personas han perdido la vida y muchos están aún desaparecidos.



Homenajes a las víctimas




“Cada una de las víctimas es una tragedia. Y la respuesta del país al doble atentado va ser más democracia, más humanidad, pero sin ingenuidad. En medio de toda esta tragedia estoy orgulloso de vivir en un país que es capaz de mantenerse unido y en pie en un momento como este. Estoy impresionado por la fuerza, la firmeza que ha demostrado la gente”.






Anders Behring pidió que su audiencia fuera pública. Sabía que de ser hallado culpable, enfrentaría una pena máxima de veintiún años de cárcel. Ante el juez instructor del caso, Behring reconoció haber colocado el coche bomba en Oslo y haber tiroteado a los jóvenes de la isla, aunque aseguró no sentirse culpable.





Al mismo tiempo, grupos de ciudadanos concentrados ante el juzgado increparon a su abogado, con gritos de "¡Cómo puedes defender a ese asesino!" y "¡Dile a tu cliente que se queme en el infierno!"






La gente frente al Juzgado


El 25 de julio, más de 150,000 personas participaron en la denominada "Marcha de las Rosas" en Oslo y otras ciudades noruegas, para rendir homenaje a las víctimas mortales del doble atentado. En Oslo, los ciudadanos desfilaron con flores y antorchas por el centro de la capital, cerca de donde explotó el coche bomba, encabezados por el príncipe heredero Haakon y el Primer Ministro Jens Stoltenberg.



”La Marcha de los Rosas”






La marcha comenzó y terminó en la plaza del ayuntamiento de Oslo, pero tras cerrarse la concentración oficial, la gran mayoría de los participantes decidieron desplazarse hasta la catedral para depositar a la entrada sus rosas. En otras ciudades de Europa, se celebraron marchas similares. La mayoría de las víctimas tenían entre catorce y diecinueve años. Stoltenberg anunció el 27 de julio que se investigaría en profundidad la actuación policial, a causa de las críticas por su falta de coordinación.



El eurodiputado italiano Mario Borghezio, miembro del partido federalista Liga Norte, socio en el Gobierno de Silvio Berlusconi, fue suspendido el 29 de julio durante tres meses por el Consejo Federal de la Formación, por su apoyo público a las ideas de Behring. Borghezio declaró en una intervención radiofónica que algunas de las ideas del asesino sobre el impacto que ha tenido la inmigración en Europa y la necesidad de combatirla, eran óptimas, aunque se mostró en desacuerdo con los actos violentos cometidos por éste. Dichas declaraciones levantaron una fuerte polémica en Italia y las críticas de todo el ámbito político italiano, al tiempo que desde algunos partidos progresistas se llegó a pedir su dimisión y que la Liga tomara alguna medida al respecto. En medio de todo el revuelo que levantaron las declaraciones del político, la Fiscalía de Milán decidió abrir una investigación por sus afirmaciones. Borghezio posee un largo historial de apoyo a terroristas de toda clase.



Mario Borghezio


Behring sugirió en su manifiesto que "hay dos distintas alternativas disponibles cuando intenten comprar armamento, blindajes y explosivos: usar a otras organizaciones nacionalistas europeas o a las redes criminales. La alternativa pragmática podría ser esta última. El crimen organizado se mueve con base en las utilidades. Un 60% de los grupos criminales está involucrado con el narcotráfico, pero muchos manejan múltiples mercancías. Si pueden traficar con drogas, también van a poder contrabandear objetos falsos o armamentos. Del crimen organizado se puede conseguir armamento de alta tecnología y componentes nucleares, documentos falsos, material para armas químicas y biológicas, TNT, combustible de jet, apoyos por su presencia internacional, su infiltración en negocios legales o sus operaciones desde las prisiones". La lista de las mafias criminales citada por el multihomicida está encabezada por la Solntsevskaya Bratva de Moscú, comúnmente conocida como “La Mafia Rusa” o “La Hermandad”; la Yamaguchi-gumi de Japón, la más importante de la llamada Yakuza; el Cártel de Tijuana, que opera en México; y la N’drangheta de Calabria, Italia. Además, incluye al Dai Huen Jai, conocida como “Los Chicos del Gran Círculo” de China, y nited Bamboo, la Triada de la isla china de Taiwán, consideradas en el manifiesto del extremista noruego como contactos esenciales para hacerse de armas de alto poder.



Los "pueblos indígenas" son una referencia constante para el terrorista, que pretende salvarlos de una "colonización sistemática de Europa" por parte de inmigrantes musulmanes. Es en su defensa, y por lo tanto en la de Europa, en lo que se basa la tercera parte de su obra, la que trata de la "Revolución Conservadora". En uno de los fragmentos del manifiesto, Behring llama abiertamente a deportar a todos los musulmanes y a los “individuos desleales de origen (racial) mixto”. En su revolución plantea, entre otras cosas, la creación de una "fuerza patriótica transnacional" de 3,000 unidades por cada millón de ciudadanos administrada "como un ejército independiente". También asume que "todos los musulmanes deberán ser inmediatamente deportados a su país de origen". Eso sí, "cada familia recibirá 25,000 euros para que acepten los términos de la deportación", si bien "cualquiera que se resista violentamente será ejecutado". Los mestizos, dice el terrorista, pueden salvarse si se unen a su ideología. Y menciona entre ellos a los "blatinos" (mezcla de negro y latino), "zambos" (hijos de indio y negro), "mexigros" (hijos de mexicano y negro) y "mexipinos" (hijos de mexicano y filipino). "Sepan que los Caballeros Templarios no son una organización racista. Individuos de todas las razas, siempre y cuando sean cristianos, podrán unirse a la lucha de los Caballeros Templarios en calidad de Caballeros Justicieros. La resistencia armada es la única aproximación racional contra los regímenes multiculturalistas de Europa".



Behring a su llegada al juzgado


Behring pretende que en 2083 hayan caído todos los gobiernos en el continente europeo. En concreto, en su plan se distinguen tres fases: la primera, de 1999 a 2030, con atentados a través de células clandestinas. La segunda, de 2030 a 2070, con una resistencia militar avanzado. La tercera, entre 2070 y 2083, con golpes de estado y cambios en la política cultural del continente. Toda una guerra civil que, por supuesto, requeriría de una milicia conservadora. El autor la ha denominado "Comando Militar Nacional Europeo", los "Justiciar Knight", cuya misión sería paralizar el proyecto Eurabia de la Unión Europea y frenar "el asalto demográfico islámico en curso".



Cualquier musulmán podría obtener el perdón antes de 2020 si decidiese convertirse al cristianismo, cambiar su nombre o dejar de practicar su idioma, entre otros requisitos que incluyen la demolición de toda mezquita. Esta milicia, u "Orden" como la define Behring, tendría sus "nuevos caballeros". Guerreros preparados para llevar a cabo las tres fases de la "Revolución Conservadora" cuyo funcionamiento está perfectamente descrito en el manifiesto de Behring, desde las condecoraciones a la gradación e incluso sus métodos de entrenamiento o su armamento.



Emblema de los “Justicar Knights”


Y es que además de definir la estructura de estas fuerzas armadas en cada fase revolucionaria, Behring describe desde la dieta hasta las drogas que deben tomar para entrar mejor en combate. También explica cómo comprar armas en el mercado negro, blindajes en páginas web como alibaba.com, financiar un acto terrorista, vandalizar la Wikipedia, preparar armas con todo tipo de material, entre otros el nitrato de amonio, e incluso adquirir armas de destrucción masiva. Hasta pone ejemplos prácticos sobre la forma de llevar a cabo asesinatos o ataques masivos en convenciones políticas o concentraciones periodísticas. Sugiere ir con una armadura correcta y organizar un plan eficiente "con un lanzallamas o un rifle de asalto". Su recomendación es lanzar "múltiples granadas en varias direcciones" para sembrar el pánico y después disparar "con un ángulo de 180 grados". "Los políticos huirán como ratas y será muy difícil que un agente de seguridad te alcance en los primeros diez a veinte segundos. Incluso si tomas todas las precauciones puedes tener mala suerte o cometer un error. Si eres arrestado, debes tener a salvo tu equipamiento y fondos en diferentes lugares seguros. Será muy difícil ser acusado de violar leyes antiterroristas, especialmente si no tienes un historial criminal". El principal problema es la posibilidad de quedar para siempre vigilado, ante lo que Behring aconseja cambiar de país y de objetivos porque "rendirse no puede ser una opción y hay que estar mentalmente preparado para luchar hasta la muerte".



Funeral de una de las víctimas


El asesino aseguró formar parte de una organización integrada por once personas, llamada "Los Caballeros Templaerios", fundada en 2002 en Londres (Inglaterra). Dijo además que existían varias células terroristas que cometerían más ataques. Pero no se encontró ninguna prueba de que eso fuera verdad. Behring fue recluido en una celda de siete metros cuadrados en el Centro Penitenciario de Ila, en Sandvika, al oeste de Oslo. Quedó aislado y vigilado las veinticuatro horas del día para evitar su suicidio. En su celda únicamente se incluyó una cama, un retrete, una silla y una mesa. El juez del caso ordenó ocho semanas de detención. Pero ya en su diario había reflexionado: “El juicio puede darte una tribuna al mundo. La lucha continuará incluso después de la sentencia. La persona que lleve a cabo estas acciones será visto como un mártir viviente”. Las autoridades noruegas dijeron que estudiaban la posibilidad de acusarlo de Crímenes contra la Humanidad, ya que los crímenes de terrorismo de los que lo acusaron originalmente tienen una pena máxima de apenas 21 años de cárcel en el Código Penal noruego, mientras que los Crímenes contra la Humanidad tienen en ese mismo código una pena máxima de 30 años de prisión. Esto generó un fuerte debate en la sociedad noruega, ya que la mayoría de la población considera que las penas contempladas por la legislación penal de su país son demasiado blandas; y en el caso especial de Breivik, deseaban verlo condenado a cadena perpetua.


Su juicio comenzó el 16 de abril de 2012. En su primera vista pública, afirmó: "Soy un comandante militar del Movimiento de Resistencia Anticomunista Noruego y jefe de justicia de la Orden de los Caballeros Templarios". El 24 de agosto de 2012, recibió una pena de 21 años de cárcel, prorrogables si las autoridades encuentran que tras pasar dicho período sigue siendo peligroso para la sociedad.



VIDEOGRAFÍA:

El video de Anders Behring Breivik (completo, en inglés)
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Grabación después del ataque en Oslo (en noruego)
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BIBLIOGRAFÍA:



HEMEROGRAFÍA:

2083 - Una Declaración Europea de la Independencia (manifiesto completo) (1516 páginas)
2083+-+A+European+Declaration+of+Independence

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